05.08.2009_Deporte y tecnología _,

Los bañadores de poliuretano están de moda. El mundo de la natación se lleva las manos a la cabeza porque desde 2008 se han conseguido 175 nuevos récords del mundo (43 en los últimos mundiales). Ha llegado hasta tal punto la indignación popular que la Federación Internacional de Natación ha decidido intervenir y reglamentar la composición de las prendas de baño.

¿Qué curioso, verdad? Porque no recuerdo que nadie haya menospreciado las hazañas de Indurain, Armstrong o Contador por tener mejores bicicletas que Merckx o Hinault. ¿Tienen menos mérito los campeonatos de Schumacher que los conseguidos por Prost o Senna? O en el fútbol… Es evidente que las botas y los balones de fútbol han cambiado con el tiempo. O la forma de entrenar. Incluso los postes ahora son redondos para facilitar el rebote a las mallas. Y así en casi todos los deportes.

¿Es la natación diferente? No lo creo. Es ley de vida que todo mejore y con ello los tiempos. El gran problema viene con la continua mejora. Los récords se suceden rápidamente y con ellos, se hunden los mitos. Las grandes marcas que parecían inamovibles son ahora historia. Como debería ser. Nuevos tiempos, nuevos récords y nuevas estrellas.

Ahora volveremos a los bañadores “tradicionales”, a los tiempos “lentos” y a esperar quién sabe cuanto para ver un nueva plusmarca mundial. Las marcas conseguidas con bañadores de poliuretano seguirán vigentes seguramente durante décadas.

Por suerte los corredores de atletismo no tendrán que correr con toga y descalzos para equiparar sus tiempos con los de las Olimpiadas originales. Eso que nos llevamos.

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