04.11.2007_La velocidad de la oscuridad _

Título La velocidad de la oscuridad
Autor Elizabeth Moon
Título original The speed of the dark
Traducción Rafael Marín Trechera
ISBN 978-84-666-3297-3
Ediciones B, Colección Byblos Ciencia Ficción
Bolsillo
490 páginas

Después de leer el ladrillo Tiempos de arroz y sal, encontrame con La velocidad de la oscuridad ha sido un alivio.

Lou Arrendale, el personaje central de la obra, “padece” autismo. No se trata de un autismo profundo, dado que goza de una vida prácticamente normal: vehículo y casa propios, trabajo, amigos no autistas, etc… La empresa farmaceutica para la que trabaja propone a un grupo de autistas al que Lou pertenece participar en un estudio experimental para la cura del autismo en adultos.

La novela narra, desde el punto de vista del protagonista, la vida “cotidiana” de un autista, su forma de ver el mundo y de relacionarse con los demás, la indecisión ante la posibilidad de dejar de ser autista,… En ocasiones, la autora se recrea en una misma escena escenificando el punto de vista autista y el de cualquier otra persona, explicando desde la experiencia de ser madre de un autista, lo que puede pasar por la cabeza de una persona que busca pautas en todo lo que ve.

La similitud del argumento obliga a la comparación con Flores para Algernón, premio Hugo en el 60 y Nébula en el 66 (tras su transformación de relato a novela), quedando la balanza inclinada a favor de la obra de Daniel Keyes.

Es “fácil” implicar al lector cuando el protagonista de la obra sufre algún tipo de disminución. Ocurre siempre en las películas con trama similar. Además, el que Lou sea un autista adulto con capacidades increíbles que le permiten ser prácticamente una persona por encima de la media, le acerca todavía más. Mientras lees el libro no puedes evitar pensar ¿para qué quieres cambiar si lo tienes casi todo? Aún así, la novela no deja de ser muy buena. El final seguramente un poco precipitado te deja con esa sensación de quiero-un-poco-más; ese regusto que desprenden las obras que te han entretenido.

Lo mejor La frescura de la novela. La narración en primera persona completa de parte de la obra, poco habitual. El posible acercamiento al mundo visto desde los ojos de un autista.

Lo peor El “pintar” un personaje demasiado perfecto puede provocar un acercamiento sincero o un rechazo absoluto. En este caso, Lou tiene todo lo bueno de los dos mundos: casi se podría decir que es injusto. El final, demasiado atropellado.

Si buscas una novela ligera, de lectura rápida y sin mucho peso de ciencia ficción, este es tu libro.

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