Viendo el telediario esta noche he visto una noticia que me ha puesto los pelos de punta. Una cadena pública de la televisión holandesa emitirá en breve un reality show en el que el premio para el “mejor” será… ¡¡un transplante de riñón!!
Si ya los realitys actuales son en ocasiones vergonzosos, el ver a una persona enferma luchar por la que podría ser su salvación roza lo moralmente admisible (por decirlo suavemente). ¿Hasta donde llegaremos con este tipo de programas? ¿Quien tendrá la valentía de enviar un sms para votar por un candidato o por otro? En este caso no decidiremos quien gana dinero, una casa o un viaje. Estamos decidiendo a quien damos la opción de vivir, ¿volvemos a la época del circo romano?
