Ya está.
Ayer, cuando Josefina me comentaba la conversación con la enfermera que preguntaba “Rosario, ¿qué querrá para merendar?” mientras le aplicaba el sedante que debÃa dormirla para siempre y usted contestaba “un cardito”, no pude evitar las lágrimas. Hasta el final ibas a seguir luchando, comiendo para recuperar las fuerzas. Y nos dejaste a todos de piedra cuando llegó la hora de merendar y te resistÃas a dormir; venga ese caldo. Y más aún cuando llegó la cena y seguÃas despierta. O cuando Mari te despidió colmándote de besos y soltaste el “que pesaos con tantos besos”.
Ha sido una noche terrible, imposible de describir; llena de pena, llantos y una intensa sensación de pérdida y de verte superado. Tengo grabada en la mente la imagen de la habitación del hospital desde la puerta, al lado de Pili, con mi madre y mis tÃos dentro, llorando, abrazados. Unos momentos difÃciles en los que una vez más la familia ha estado allÃ, siempre todos dispuestos a arrimar el hombro para tirar adelante. Que orgulloso me siento de pertenecer a ella, aunque sea poco.
Todos te queremos y te recordaremos siempre yaya. Nos has enseñado lo más importante, vivir. De mayor quiero ser como tú.

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Muchas veces he escuchado la frase “La familia es lo más importante” y creo que estos dias me he dado cuenta de la magnitud real de esa frase.
Hoy la prima Cris me decÃa en la comida después del entierro: “Eso es lo que ella hubiera querido. Nos ha pasado el legado y ahora somos nosotros los que tenemos que mantenerlo”. Creo que tiene mucha razón en sus palabras, sobretodo en que está en nuestras manos ahora el mantenerlo.
Me alegro de pertenecer a tu familia cariño.
Creo que tu abuela debió ser una persona muy especial. Mi objetivo en esta vida es merecer, algún dÃa, un comentario sobre mà como el que has hecho para tu abuela. Pedazo de nieto que tuvo esa gran mujer. Enhorabuena, Rosario, estés donde estés.
Rosario, te has ido. Seguramente como tú hubieras querido que fuera, sin hacer ningún ruido, igual que ha sido toda tu vida.
Has sido una mujer admirable. Te quedaste muy pronto sola y tuviste que sacar adelante a toda la familia. Cuantas privaciones y sufrimientos habrás pasado para conseguirlo. Tu sà que fuiste “madre coraje�.
Desde que te conocÃ, jamás tuve una discusión contigo; al contrario estabas y parecÃa que tan apenas se notaba, pero ahora … cuanto te voy a echar en falta. Me vienen al pensamiento muchos momentos pasados en tu compañÃa y me saben a poco. Me hubiera gustado estar más veces contigo y llevarte a muchos más sitios que a ti te gustaran, pero siempre nos pasa igual, creemos que ya habrá tiempo para hacerlo.
DecÃas que te gustaba mucho viajar. Ahora has emprendido un viaje para siempre. Si después de la vida hay algo, estarás contenta con Antonio que se fue hace muchos años, y si no hay nada, descansarás merecidamente y nosotros te recordaremos todos los años que nos queden de vida.
Ya han pasado unos dÃas desde que te fuiste.
Hasta hoy me ha resultado imposible escribirte y decirte lo mucho que te he querido y lo mucho que te quiero.
Las personas que lean sobre ti pensaran…qué tÃpico, cuando una persona muere todo son elogios. Pero contigo es diferente. La diferencia es que para ti no son elogios, son la pura realidad y gracias a dios te has ido sabiendo lo mucho que te querÃamos todos, lo importante que eras para nosotros y lo mucho que te admirábamos.
Antes de que te quedaras dormidita fueron muchos los que me dijeron: -”Es normal, es muy mayor”.Y me pregunto…¿mayor para qué? ¿Mayor para vivir? ¿Si uno es mayor no tenemos que sentir su muerte? Para todos aquellos que no hayáis conocido a Rosario os diré que sà que tenÃa sus años pero en realidad tenÃa el espÃritu de una niña.
¡Yaya que lección nos has dado a todos! ¡Qué ganas de vivir! Después de los palos que te ha dado la vida…y como te aferrabas a ella, luchando hasta el último momento.
Recuerdo unos dÃas antes de que ingresaras en el hospital como las dos estábamos sentaditas en el sofá y me decÃas: -”Yo cuando venga la muerte a buscarme le diré…vete pallá, vete pallá, vete pal vecino, que yo quiero vivir y viajar”. Estoy segura que cuando te vino a buscar tú se lo dijiste, y luchaste para quedarte con nosotros…pero no tenÃas vecino.
TenÃas tantas ganar de vivir…que hasta te esforzabas para comer (qué sudores te entraban y con que rabia cerrabas los ojos y te lo comÃas)…porque si comÃas te ibas a poner fuerte y te podrÃas ir a casa.
El dÃa que te fuiste fue el primer y único dÃa que mi princesa no se puso al teléfono. No te pude dar los buenos dÃas. SabÃa que algo pasaba…tú siempre has estado tan pendiente de todos…Un dia me contaron como decÃas: -”Enciende el móvil que me tiene que llamar la Yoli para darme los buenos dÃas”. Cada dÃa me preguntabas por mi salud mientras la tuya cada vez iba empeorando más y a la pregunta de todos de cómo estabas contestabas: -”Bien, parece que un poquito mejor, si no fuese por el ahogo”.
Yaya eres la mejor. con que dignidad, con que espÃritu de superación y con que ganas de vivir llegaste hasta el final. Te fuiste siendo tú.
Y esas ganas de vivir que tenÃas han hecho que te hayas quedado con nosotros. Quizás no esté tu cuerpo y tu persona pero sé que estás entre nosotros porque nunca te quisiste ir.
Que tengas dulces sueños princesa.