21.06.2006_Rosario _

Ya está.

Ayer, cuando Josefina me comentaba la conversación con la enfermera que preguntaba “Rosario, ¿qué querrá para merendar?” mientras le aplicaba el sedante que debía dormirla para siempre y usted contestaba “un cardito”, no pude evitar las lágrimas. Hasta el final ibas a seguir luchando, comiendo para recuperar las fuerzas. Y nos dejaste a todos de piedra cuando llegó la hora de merendar y te resistías a dormir; venga ese caldo. Y más aún cuando llegó la cena y seguías despierta. O cuando Mari te despidió colmándote de besos y soltaste el “que pesaos con tantos besos”.

Ha sido una noche terrible, imposible de describir; llena de pena, llantos y una intensa sensación de pérdida y de verte superado. Tengo grabada en la mente la imagen de la habitación del hospital desde la puerta, al lado de Pili, con mi madre y mis tíos dentro, llorando, abrazados. Unos momentos difíciles en los que una vez más la familia ha estado allí, siempre todos dispuestos a arrimar el hombro para tirar adelante. Que orgulloso me siento de pertenecer a ella, aunque sea poco.

Todos te queremos y te recordaremos siempre yaya. Nos has enseñado lo más importante, vivir. De mayor quiero ser como tú.

Comentarios

  1. cuca (22/06/2006 22:27)

    Muchas veces he escuchado la frase “La familia es lo más importante” y creo que estos dias me he dado cuenta de la magnitud real de esa frase.
    Hoy la prima Cris me decía en la comida después del entierro: “Eso es lo que ella hubiera querido. Nos ha pasado el legado y ahora somos nosotros los que tenemos que mantenerlo”. Creo que tiene mucha razón en sus palabras, sobretodo en que está en nuestras manos ahora el mantenerlo.
    Me alegro de pertenecer a tu familia cariño.

  2. Ana (26/06/2006 20:58)

    Creo que tu abuela debió ser una persona muy especial. Mi objetivo en esta vida es merecer, algún día, un comentario sobre mí como el que has hecho para tu abuela. Pedazo de nieto que tuvo esa gran mujer. Enhorabuena, Rosario, estés donde estés.

  3. José Luis (28/06/2006 15:05)

    Rosario, te has ido. Seguramente como tú hubieras querido que fuera, sin hacer ningún ruido, igual que ha sido toda tu vida.
    Has sido una mujer admirable. Te quedaste muy pronto sola y tuviste que sacar adelante a toda la familia. Cuantas privaciones y sufrimientos habrás pasado para conseguirlo. Tu sí que fuiste “madre coraje�.
    Desde que te conocí, jamás tuve una discusión contigo; al contrario estabas y parecía que tan apenas se notaba, pero ahora … cuanto te voy a echar en falta. Me vienen al pensamiento muchos momentos pasados en tu compañía y me saben a poco. Me hubiera gustado estar más veces contigo y llevarte a muchos más sitios que a ti te gustaran, pero siempre nos pasa igual, creemos que ya habrá tiempo para hacerlo.
    Decías que te gustaba mucho viajar. Ahora has emprendido un viaje para siempre. Si después de la vida hay algo, estarás contenta con Antonio que se fue hace muchos años, y si no hay nada, descansarás merecidamente y nosotros te recordaremos todos los años que nos queden de vida.

  4. Yolili (03/07/2006 12:52)

    Ya han pasado unos días desde que te fuiste.
    Hasta hoy me ha resultado imposible escribirte y decirte lo mucho que te he querido y lo mucho que te quiero.
    Las personas que lean sobre ti pensaran…qué típico, cuando una persona muere todo son elogios. Pero contigo es diferente. La diferencia es que para ti no son elogios, son la pura realidad y gracias a dios te has ido sabiendo lo mucho que te queríamos todos, lo importante que eras para nosotros y lo mucho que te admirábamos.
    Antes de que te quedaras dormidita fueron muchos los que me dijeron: -”Es normal, es muy mayor”.Y me pregunto…¿mayor para qué? ¿Mayor para vivir? ¿Si uno es mayor no tenemos que sentir su muerte? Para todos aquellos que no hayáis conocido a Rosario os diré que sí que tenía sus años pero en realidad tenía el espíritu de una niña.
    ¡Yaya que lección nos has dado a todos! ¡Qué ganas de vivir! Después de los palos que te ha dado la vida…y como te aferrabas a ella, luchando hasta el último momento.
    Recuerdo unos días antes de que ingresaras en el hospital como las dos estábamos sentaditas en el sofá y me decías: -”Yo cuando venga la muerte a buscarme le diré…vete pallá, vete pallá, vete pal vecino, que yo quiero vivir y viajar”. Estoy segura que cuando te vino a buscar tú se lo dijiste, y luchaste para quedarte con nosotros…pero no tenías vecino.
    Tenías tantas ganar de vivir…que hasta te esforzabas para comer (qué sudores te entraban y con que rabia cerrabas los ojos y te lo comías)…porque si comías te ibas a poner fuerte y te podrías ir a casa.
    El día que te fuiste fue el primer y único día que mi princesa no se puso al teléfono. No te pude dar los buenos días. Sabía que algo pasaba…tú siempre has estado tan pendiente de todos…Un dia me contaron como decías: -”Enciende el móvil que me tiene que llamar la Yoli para darme los buenos días”. Cada día me preguntabas por mi salud mientras la tuya cada vez iba empeorando más y a la pregunta de todos de cómo estabas contestabas: -”Bien, parece que un poquito mejor, si no fuese por el ahogo”.
    Yaya eres la mejor. con que dignidad, con que espíritu de superación y con que ganas de vivir llegaste hasta el final. Te fuiste siendo tú.
    Y esas ganas de vivir que tenías han hecho que te hayas quedado con nosotros. Quizás no esté tu cuerpo y tu persona pero sé que estás entre nosotros porque nunca te quisiste ir.
    Que tengas dulces sueños princesa.

Escribe un Comentario

Tu correo nunca será publicado ni compartido. Los campos requeridos están marcados *

*
*